Caldera enciende pero no calienta el agua

La llegada del frío hace que un electrodoméstico como la caldera, que ya de por sí es importante para nosotros, se convierta en un imprescindible para cosas tan básicas y rutinarias como darnos una ducha. Por eso, cuando la caldera enciende pero no calienta el agua, es normal que sintamos preocupación al respecto.

¿Cuáles son las causas de este fallo en nuestra caldera? Pues hay posibilidades bastante diversas para errores como el que vamos a tratar, pero lo mejor es que las analicemos detalladamente y cubriendo todos los supuestos.

Caldera se enciende pero no sale agua caliente

El problema del que estamos hablando es una de las averías más comunes que tienen que ver con las calderas, a la vez de uno de los que más incomodan a los usuarios. Concretamente hablamos de que la caldera sí que parece funcionar, pero sin embargo no es capaz de cumplir con la tarea que le estamos requiriendo: calentar el agua.

Es decir, en otras palabras, que la caldera si que arranca su funcionamiento porque recibe nuestra orden, pero en algún momento del proceso sucede un error que evita que del grifo acabe saliendo agua caliente.

caldera enciende pero no calienta el agua

Aquí puede entrar en juego una pequeña variante, que es que sí que salga algo de agua caliente, pero no verdaderamente a la temperatura que nosotros deseamos. Por ello trataremos este caso también como el anterior, ya que es un problema muy similar.

Como adelantamos anteriormente, las causas de este fallo, que nos puede pillar en plena ducha o fregando los platos, pueden ser muy variadas. Por ello te recomendamos que, aunque vayas a hacer un pequeño autodiagnóstico con los consejos que te vamos a facilitar, contactes con un técnico profesional para que verifique el punto de origen del problema y le ponga la solución adecuada.

Pérdida de presión en la caldera

Una de las primeras cosas que debemos hacer cuando detectemos el fallo es comprobar la presión de la caldera, porque va a ser un buen indicativo de qué le sucede a nuestro equipo.

La principal causa que hace que disminuya la presión de una caldera es una fuga de agua, por lo que si apreciamos una bajada pronunciada puede deberse al motivo que estamos comentando.

Podemos consultar la presión de nuestra caldera a través del manómetro que viene incorporado en la parte frontal del equipo. Ahí es donde tenemos que fijarnos en qué nos marca la aguja, teniendo en cuenta que la presión normal de una caldera debe situarse en torno a 1,2 bar, con pequeñas oscilaciones tanto para arriba como para abajo.

Daniel Leva Morales

Consejo del experto:

Es importante revisar las fugas de agua, se puede colocar un recipiente debajo de la caldera durante un par de horas y comprobar la gravedad de la fuga.

Si está muy por debajo de esta cifra, es muy probable que estemos ante alguna fuga de agua. La recomendación aquí es que la busquemos fuera de la caldera, por las tuberías o incluso en los radiadores.

En caso de que tengamos indicios de que la fuga se haya producido en el interior de la caldera, hay que llamar inmediatamente a un técnico. Debe ser un profesional quién se encargue de inspeccionar en dichas zonas.

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Los radiadores calientan, pero no sale agua caliente

Otra situación que se da en algunos casos es que los radiadores estén calentando, pero no salga agua caliente. Es habitual que a los usuarios se les pase por alto este hecho porque se suele buscar la causa únicamente en la parte que repercute a la salida del agua, sin poner el foco sobre los radiadores.

Por ese mismo motivo debemos tocarlos para comprobar si los radiadores están calentando, porque en dicho caso habríamos dado de lleno con el problema que está teniendo nuestra caldera.

Y es que esta avería está relacionada con un elemento muy concreto de nuestro equipo: la llamada válvula de 3 vías. Esta válvula tiene una función muy específica, que es la de abrir o cerrar el circuito para el paso del agua según lo que nosotros le pidamos.

Si, por ejemplo, nosotros pedimos agua caliente para nuestra ducha, la válvula va a cerrar la entrada de esta agua hacia el sistema de calefacción para desviar los recursos únicamente a la función que a nosotros nos interesa.

Estas válvulas, como cualquier elemento, pueden sufrir una avería y manifestarla de la forma que estamos comentando. La solución más sencilla en estos casos es, claramente, cambiar la pieza por otra nueva que restablezca el funcionamiento correcto de nuestra caldera. La parte negativa es que no es un elemento precisamente barato.

La tubería de la caldera se ha congelado

Otra opción que por mucho que nos parezca improbable se suele dar en invierno, es que la tubería conocida como de “condensación” se haya congelado, haciendo por lo tanto que la caldera no funcione.

La tubería de condensación es la encargada de filtrar las aguas que consideramos como residuales para sacarlas al exterior, tras todo el proceso de combustión que hace que se pueda calentar el agua para su uso.

Sucede que, esa agua de la que hablamos suele tener un componente ácido que en invierno puede derivar en una congelación del propio líquido, algo que obviamente acaba afectando a la tubería.

La propia caldera, al detectar esto, detiene su funcionamiento por seguridad, hasta tener constancia de que la tubería vuelve a dejar correr el agua con total y absoluta normalidad.

Los equipos más modernos pueden avisarnos de este problema mediante algún código de error que se muestre en la pantalla del dispositivo, pero también podemos ser conocedores de esta circunstancia simplemente con tocar la propia tubería.

Ponerle solución a este error es relativamente fácil, puesto que puede bastarnos con emplear calor con un trapo sobre la tubería, pero habría que detectar el punto exacto en el que se produce el bloqueo para ser lo más certeros posibles.

Estos son los problemas más comunes que pueden darse para el caso que hemos tratado. Otro tipo de errores menos frecuentes también pueden aparecer, por lo que recalcamos que es importante que un técnico acuda presencialmente hasta tu hogar para revisar la caldera como se merece.

Si tu caldera enciende pero no calienta el agua la mejor opción es contactar con profesionales como los nuestros, que seguro podrán ayudarte a encontrar la solución de la forma más rápida y eficiente.

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