¿A qué temperatura tiene que estar la nevera?

Una de las preguntas que nos hacemos todos al menos una vez en la vida es: ¿A qué temperatura tiene que estar la nevera? Esto suele ocurrir, sobre todo, cuando compramos un equipo nuevo, aunque también puede ser debido a que de forma repentina hemos notado algún cambio en el frigorífico y queremos regularla por nuestros propios medios.

Por este motivo, aquí te vamos a dar las claves para que encuentres la temperatura ideal para tu nevera.

Pocas veces se presta atención a un valor tan importante como es el de la temperatura de nuestra nevera y nuestro congelador, siendo algo que pasa desapercibido pese a la cantidad de veces que abrimos la puerta del frigorífico al día.

Con la revolución tecnológica que ha experimentado esta industria en los últimos años, los equipos se han vuelto súper inteligentes, pero aún así tenemos que ser conscientes de que temperatura es la idónea para que los alimentos que guardamos en su interior se conserven lo mejor posible y, sobre todo, para controlar el consumo del equipo en determinadas situaciones.

¿Cómo configurar la temperatura ideal para nevera?

Antes de comentar qué temperatura podemos catalogar como ideal tanto para nuestra nevera como para el congelador, estaría bien saber cómo podemos hacer que estas varíen.

Esto va a depender, fundamentalmente, de la marca y el modelo de frigorífico que tengamos. Por fortuna, los procedimientos suelen ser muy similares ya que todos los fabricantes suelen optar por sistemas que faciliten al usuario la autogestión de la temperatura en el electrodoméstico.

El elemento encargado de regular la temperatura de nuestro frigorífico es el termostato. Su funcionamiento es muy simple: se encarga de que el motor del electrodoméstico se ponga en funcionamiento o se detenga para mantener la temperatura según los cambios que pueda haber en el equipo, como por ejemplo el hecho de que abramos la puerta o que introduzcamos algún alimento caliente.

En los equipos más modernos el sistema que tenemos para regular la temperatura del termostato será digital, mientras que en equipos que pertenezcan a generaciones anteriores, normalmente, se hace de forma manual mediante una especie de ruleta.

a que temperatura tiene que estar la nevera

Si tu frigorífico cuenta con un pequeño display o pantalla en la misma puerta, lo normal es que puedas cambiar la temperatura a tu gusto desde ahí. La mayoría de equipos de la nueva generación permiten ajustarla y bajarla grado a grado según nuestros intereses, con un sistema táctil muy intuitivo y fácil de manejar.

En cambio, en equipos anteriores, se suele hacer desde el interior de la propia nevera. Para ello tenemos que fijarnos o bien en una de las paredes laterales, o bien en la parte superior, donde encontraremos una pequeña rueda que apuntará a un número comprendido entre el 1 y el 5.

En este caso no será posible que seleccionemos unos grados concretos, pero sí que podremos decirle al equipo si queremos que suba o baje la temperatura según nuestros intereses.

Aquí hay que matizar algo importante y es que, en este caso, al no estar hablando de grados sino de niveles, el número 1 se correspondería con la temperatura más alta y el número 5 con la más baja. En otras palabras, si queremos que nuestra nevera enfríe más deberemos buscar los valores más altos.

¿Cuál es la temperatura ideal para neveras y congeladores?

¿Existe un valor óptimo de temperatura para nuestra nevera? La respuesta es sí, aunque con pequeñas oscilaciones que ahora te explicaremos. La temperatura que actualmente está considerada como la más recomendable para el frigorífico se sitúa en los 4 grados.

Sucede que hay determinadas situaciones que tenemos que tener en cuenta, principalmente la cantidad de alimentos que tengamos dentro de la nevera.

No es lo mismo que tengamos la nevera repleta y hasta arriba de alimentos a tenerla prácticamente vacía. Por eso, y dependiendo de cada situación, esta temperatura recomendada se puede mover también entre los 3 grados y los 5.

También va a ser muy importante la distribución de los alimentos. En este sentido también tenemos que tratar de fijarnos en esas pequeñas pistas que el propio electrodoméstico nos da a los usuarios. Y es que, aunque los equipos no frost se caracterizan por hacer un reparto muy homogéneo de la temperatura, el reparto de los alimentos debe hacerse de forma ordenada y garantizando un cierto equilibrio.

Un ejemplo claro de pista que nos da el propio frigorífico, es el de albergar determinados alimentos como las verduras, en los cajones especiales destinados para ello, que tienen unas condiciones diferentes a las del resto del equipo para fomentar una mejor conservación.

Un caso diferente es el del congelador. Aquí mantenemos nuestros alimentos a temperaturas bajo cero, para evitar la aparición de bacterias en los mismos y que así su conservación pueda ser muy superior a la de los alimentos que tenemos en la nevera.

Aunque la carne y el pescado tienen una pequeña variación en lo que respecta a la temperatura para su congelación, sí que podemos fijar en torno a los -18 grados la temperatura idónea para que todo lo que almacenemos en el congelador esté debidamente conservado.

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Como sucede con la nevera, en el congelador también debemos tener en cuenta la forma de colocar los alimentos, no solo para una mejor conservación de los mismos, sino para que el consumo energético de nuestro equipo no sufra grandes alteraciones que podamos ver reflejadas posteriormente en la factura de la luz. Recordemos que el congelador es la parte que más gasta de nuestro equipo.

Desgraciadamente, no todos los fabricantes permiten ajustar manualmente la temperatura del congelador, aunque en los modelos de última generación sí que resulta bastante común el poder hacer cambios en la misma. Esto es algo que podremos averiguar fácilmente desde la propia pantalla del electrodoméstico.

Esperamos que nuestros consejos te hayan servido para poder lograr ajustar la temperatura a tu gusto. Si pese a los cambios realizados ves que tu equipo no termina de alcanzar la temperatura idónea para la conservación de los alimentos, puede ser que este tenga algún problema relacionado con el motor o el termostato.

En cualquier caso, cuando te preguntes a qué temperatura tiene que estar la nevera, ya sabes que ponerla en torno a los 4ºC es la mejor decisión que puedes tomar para que todo lo que guardes en el frigorífico se conserve a la perfección.

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