¿Se puede dormir con el aire acondicionado encendido?

Cuando llega el verano, en determinadas zonas de nuestra geografía, conciliar el sueño se convierte en una verdadera odisea a causa de las sofocantes temperaturas que se alcanzan por la noche.

Está demostrado que con una temperatura superior a 27 grados centígrados no es posible obtener un descanso óptimo mientras se duerme ya que el “umbral del sueño” se ubica entre los 22 y 24ºC.

Si nuestro hogar cuenta con un sistema de climatización, es normal preguntarse: ¿se puede dormir con el aire acondicionado encendido?, ¿es saludable o esconde riesgos para la salud?, ¿no dispara el importe de la factura de la luz?

Las respuestas a estas preguntas son sencillas y apelan al sentido común. Haciendo un uso responsable y moderado del aire acondicionado, podemos disfrutar del confort térmico nocturno que estos aparatos nos ofrecen, sin sufrir alteraciones físicas, ni dinamitar nuestra economía en el camino.

Un correcto mantenimiento y limpieza de nuestro equipo de aire acondicionado siempre es el primer paso para lograr los mejores resultados cada vez que utilizamos nuestro aparato de climatización.

dormir con aire acondicionado

Cada año debemos lavar los filtros para asegurarnos de respirar un aire limpio y saludable, además de evitar incrementar hasta en un 25% nuestro consumo y por lo tanto la factura de nuestro hogar.

¿Qué consideraciones hay que tener en cuenta para dormir con el aire acondicionado por la noche?

Para obtener un descanso satisfactorio y sin amenazas para nuestra salud, cuando usamos el aire acondicionado durante la noche es necesario seguir una serie de consideraciones.

Mantener una temperatura saludable y racional

Son muchos los problemas que puede acarrear establecer una temperatura excesivamente baja en nuestro aparato de aire acondicionado mientras dormimos. Si el cuerpo se enfría demasiado y bruscamente, pueden producirse contracturas en la espalda y las cervicales, nuestras defensas pueden disminuir haciéndonos más propensos a sufrir resfriados, además de ocasionar un gasto innecesario de electricidad, ya que por cada grado que descendemos la temperatura, incrementamos el consumo en un 8%.

Por todas estas razones, la temperatura ideal que debemos mantener está entre 24 y 27ºC, evitando siempre que haya más de 12ºC de diferencia con la temperatura ambiente exterior.

Evitar que la casa se recaliente durante el día

Con pequeñas acciones como ventilar nuestra casa diariamente en las primeras horas del día cuando la temperatura es más fresca, mantener las ventanas cerradas cuando ya aprieta el calor y echar los toldos o bajar las persianas cuando incide el sol directamente sobre nuestra fachada, podemos mantener la temperatura de nuestra vivienda más baja, de manera que necesitaremos enfriarla menos cuando llegue la hora de acostarnos.

Programar el modo apagado automático

No es necesario que el aparato de aire acondicionado esté funcionando toda la noche. Normalmente el calor dificulta el momento de conciliar el sueño, pero una vez ya estamos dormidos no es habitual despertarse por sentir calor.

Por este motivo, se puede activar el modo sleep y mantener el equipo encendido en las primeras horas de la noche y programado para que se apague solo tras el tiempo que hayamos establecido.

Evitar el flujo de aire directo activando el modo Swing

La corriente de aire que sale del dispositivo tiene una temperatura más baja que la que se quiere conseguir en la habitación donde se encuentra. Recibir ese flujo de aire de forma directa nos puede ocasionar diversas dolencias como dolores musculares, dolores de cabeza, etc.

Al instalar el equipo de climatización debemos pensar bien su ubicación y mientras está funcionando utilizar el modo swing, que consiste en que las lamas del aparato se mueven variando la dirección de salida del aire, distribuyendo de forma más homogénea el frío por toda la estancia.

Usar un humidificador

El aire acondicionado enfría quitando la humedad al aire donde está funcionando. El ambiente seco produce irritación en las mucosas de las vías respiratorias y de los ojos. Esta situación se puede atenuar poniendo un humidificador que contrarreste este efecto.

Hidratarse

La falta de sensación de calor y de sed, pueden atenuar el deseo de beber el agua que requerimos para cubrir nuestras necesidades diarias, causándonos incluso, un golpe de calor. Debemos obligarnos a ingerir líquidos pese a no tener ganas, para evitar esta situación.

¿Cuál es la temperatura ideal del aire acondicionado para dormir?

Descansar adecuadamente es primordial para mantener un correcto estado de salud, levantarnos con energía y buen humor y sentirnos con fuerzas para afrontar el día que comienza.

Muchos estudios demuestran que las temperaturas frescas a la hora de dormir favorecen el descanso y el sueño profundo, evitan los despertares nocturnos y reducen el riesgo de sufrir determinado tipo de enfermedades.

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Contar con un buen sistema de climatización que nos proporcione estas temperaturas en pleno verano, es una gran ventaja que debemos aprovechar. Basta con seguir algunas recomendaciones y no excederse a la hora de enfriar la estancia donde vamos a dormir.

La temperatura ambiente ideal para conseguir un sueño reparador está entre 24 y 27ºC. Hay que tener en cuenta que la temperatura corporal va disminuyendo a lo largo de la noche al mantenernos estáticos y porque se ralentizan todas las funciones fisiológicas.

Una opción estupenda es programar en el dispositivo de aire acondicionado, si lo tiene, una función que paulatinamente vaya aumentando la temperatura programada conforme avance la noche hasta llegar a apagarse.

Si el equipo es más antiguo, nos conformaremos con que se apague automáticamente tras unas horas funcionando, programando el modo confort, noche o sleep, según el modelo que tengamos en nuestro hogar.

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